• Camila Jaramillo Salazar

Eutanasia para personas con Alzheimer en Colombia: una carta para mi papá.



Papá:


Cuando comencé a informarme sobre el derecho a morir dignamente en Colombia y nos dimos cuenta de que la eutanasia era legal en Colombia, una de las primeras preguntas que me hiciste fue: ¿Qué es una enfermedad terminal? Luego de explicarte me preguntaste si el Alzheimer hacía parte de la lista de enfermedades terminales. Te respondí que en principio no. Desde ese día quedaste traumatizado porque cada vez que hablamos sobre la eutanasia, me preguntas: “¿Ya cambiaron de opinión sobre el Alzheimer?”.


Sé que el Alzheimer te parece la peor enfermedad sobre la faz de la tierra y he identificado dos cosas que te aterran. La primera es el proceso: que se te empiece a olvidar quién eres y seas consciente de que se te están olvidando las cosas. La segunda es la dependencia. No quieres ser una carga y que te tengamos que cuidar. Por eso te escribo esto para explicarte a qué tienes derecho si te llegas a enfermar de Alzheimer.


Este año en la Sentencia T-060 de 2020, la Corte Constitucional decidió sobre un caso de una mujer de 94 años con Alzheimer. La lectura es interesante porque trata dos temas sobre la muerte digna: el Alzheimer como una enfermedad terminal y el consentimiento sustituto para ejercer el derecho a morir dignamente.


Lo primero que debes saber es que en Colombia, la Ley 1733 de 2014 definió que un enfermo terminal es quien porta una “enfermedad o condición patológica grave, que haya sido diagnosticada en forma precisa por un médico experto, que demuestre un carácter progresivo e irreversible, con pronóstico fatal próximo o en plazo relativamente breve, que no sea susceptible de un tratamiento curativo y de eficacia comprobada, que permita modificar el pronóstico de muerte próxima; o cuando los recursos terapéuticos utilizados con fines curativos han dejado de ser eficaces”. Aquí hay muchos términos por desglosar pero lo más importantes es que, a pesar de que el Alzheimer es una enfermedad que puede ser diagnosticada y que es progresiva e irreversible y no tiene cura, no necesariamente tiene un pronóstico fatal próximo. Es decir, se puede vivir mucho tiempo con ella.


En la sentencia que mencioné, la Corte concluyó que la mujer no padecía una enfermedad terminal. Yo sé que en este punto me vas a decir que es injusto vivir así pero, como te lo he dicho, el diagnóstico de la enfermedad terminal es un requisito para el procedimiento de eutanasia activa. Esto significa que ni tú ni yo podemos decidir si la enfermedad es terminal, pues debe ser un profesional de la salud quien lo decida. Y eso es muy importante porque hay un criterio médico de por medio y no es la familia o el paciente quien decide, sin conocimiento, cuáles son las consecuencias de una enfermedad o cuán próxima se encuentra la muerte.


De igual forma, la Corte explica que el derecho a morir dignamente se compone de varias opciones, no solo de la eutanasia activa. Por eso dice que el derecho no solo se garantiza “anticipando la muerte” (es decir, por medio de la ayuda para morir) sino garantizando un “cuidado óptimo e integral”.


Esto significa que tienes derecho a cuidados paliativos para que a pesar de la enfermedad ya sea Alzheimer o cualquier otra, la EPS te provea de servicios para un mejor bienestar físico y mental.


El otro tema que mencioné es el del consentimiento sustituto porque en el caso de la mujer con Alzheimer, la hija fue quien solicitó el procedimiento de eutanasia para su mamá. Esto es un tema complejo que no ha sido regulado, pero la Corte en otra sentencia estableció que, en algunos casos, personas cercanas al paciente pueden “sustituir el consentimiento” es decir, que otras personas hagan la solicitud por quien no puede hacerlo. Por ejemplo, la Corte se refirió al caso de un menor de edad y la posibilidad de que los papás tomarán la decisión de eutanasia porque tenía cáncer terminal.


En el caso del Alzheimer explicaron que la hija no podía sustituir el consentimiento y que, además, como no había un Documento de Voluntad Anticipada que hubiera firmado la persona, no podían verificar qué era lo que de verdad quería la señora. Me preguntarás: ¿un Documento de Voluntad Anticipada sustituye el consentimiento? Yo pienso que no porque el consentimiento de la persona permanece a través del documento y nadie lo está reemplazando. Y precisamente de eso quiero hablarte.


Desde ya tienes derecho a firmar un documento que es una voluntad anticipada para las decisiones al final de la vida, por ejemplo, solicitar la eutanasia o desistir de tratamientos médicos.


Ese documento, que es el mismo DVA para Coronavirus-SARSCoV-2 que te mostré hace unos días, es la manera en que nosotras podríamos decirle a la EPS o al médico lo que tú quieres en caso de tener una enfermedad terminal. Cuando un familiar tiene este documento, la conversación con los profesionales de la salud es diferente, pues hay una constancia de los deseos y decisiones del paciente sin importar la enfermedad. Por eso por el grupo de Whatsapp de la familia soy tan intensa con diligenciar este documento.


La verdad es que no sé qué vaya a pasar con el Alzheimer y la muerte digna en Colombia y, sinceramente, espero que haya más claridad sobre lo que significa una enfermedad terminal. Lo que sí es claro es que en esta casa respetamos las decisiones individuales sobre el cuerpo y la vida de otros y si tu decisión es la eutanasia activa, nosotras haremos todo lo posible por cumplirte.


Camila.

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