• Sara Múnera Orozco

Productos de apoyo y educación inclusiva: 4 razones para usarlos



La necesidad de brindar educación inclusiva es una realidad en Colombia y Latinoamérica, sin embargo, a pesar de dicha conciencia y de que cada vez se habla más de este tema, las instituciones educativas y sus profesionales no están aún preparados para convertir esta necesidad en una realidad.

Los productos de apoyo son todos aquellos elementos que ayudan a una persona a suplir una función: si yo no puedo caminar, utilizo una silla de ruedas para moverme, si no puedo hablar utilizo un sistema de comunicación para hacerme entender, si no puedo sumar utilizo un ábaco para hacer las operaciones matemáticas. Lastimosamente no todos estos productos son ampliamente conocidos ni utilizados. Los productos de apoyo tienen mucho que aportar para facilitar los procesos de educación inclusiva y en esta entrada compartimos 4 razones para utilizarlos.

Razón 1. Pueden realizarse fácilmente. Es común que siempre que pensamos en productos de apoyo nos imaginamos elementos costosos y de diseño complicado. Pensamos que tiene que ser un experto quien indique qué y cómo usarlo, que nosotros como maestros o estudiantes con discapacidad, tenemos poco qué decir.

La realidad es que muchos de los productos que pueden utilizarse en el aula como papel cuadriculado, organizadores visuales, temporizadores, recordatorios auditivos y visuales, entre otros, se pueden elaborar por los docentes, las familias y estudiantes de una manera poco costosa, simple y muchas veces con los elementos que están en casa o en el salón de clases.

Razón 2. Potencian la capacidad de análisis y la creatividad de la docente y los estudiantes para elaborar muchos de los productos que van a apoyar a los niños y niñas que lo requieren para mejorar sus procesos de aprendizaje solo se necesita una cosa: ser creativos.

Además, es importante comprender las dificultades o barreras que enfrenta la persona y de dónde nace esa dificultad, por ejemplo, no es suficiente saber que Camilo tiene dificultad para seguir instrucciones, es necesario comprender de dónde viene esa dificultad: ¿Camilo se siente incómodo en su puesto de trabajo? ¿No comprende las instrucciones porque el docente las dice muy rápido? ¿Comprende las instrucciones, pero no puede recordarlas luego? Hay que hacerse más y mejores preguntas sobre lo que sucede en el salón de clases.

Una vez tenemos claras las razones, podemos pensar en diferentes soluciones. Si la Catalina no logra terminar las actividades en el aula, y, luego de hacerlos suficientes y buenas preguntas sobre el motivo de esta dificultad, nos damos cuenta de que Catalina tiene dificultades organizando su tiempo, podríamos marcar en el reloj del salón con pegatinas o cinta la hora de inicio la actividad y la hora de finalización, y cuando demos las instrucciones explicar que el tiempo de la actividad finalizará cuando el reloj llegue al lugar donde ubicamos la segunda cinta. Esto hará que Catalina y las demás personas en el aula aprendan a usar el tiempo en el salón y en su vida en general.

Razón 3. Son fáciles de usar dentro del aula. Como vimos anteriormente, debemos comprender a profundidad quién es el estudiante, qué necesidades tiene y dentro de qué contexto, luego idear, probar y mejorar las soluciones. La legislación en Colombia ya se ha modificado para favorecer la inclusión, pero si nuestras prácticas dentro del aula no cambian, va a ser muy difícil generar una transformación.

Muchas veces pensamos que los productos de apoyo no tienen nada que ver con nuestra labor docente, que las secretarías de educación deben comprarlas y entregarlas a los colegios, que los médicos tienen que ordenarlos. Luego cuando llegan al salón de clases, trataremos de descifrar cómo usarlos. Muchas veces quedan archivados en el salón de clases.

El uso de los productos de apoyo en el aula es un pequeño pero poderoso paso que todos los docentes pueden empezar a realizar después de leer esta publicación. Son modificaciones muy sencillas que en ningún momento van a perturbar el desarrollo de los objetivos y actividades propuestas, sino que, por el contrario, van a mejorarlas.

Razón 4. Su uso cataliza la educación inclusiva. En el ejemplo anterior, el uso del producto de apoyo no benefició solo el proceso de aprendizaje de Camilo, posiblemente también ayudó a Laura, una niña mucho más visual, a comprender las actividades, y a Alejandra a entender mejor el concepto del tiempo, ya que hay diferentes actividades programadas en los momentos de la clase. En general, todas las estudiantes, al igual que las docentes comprendieron que las personas aprendemos, nos comunicamos, nos comportamos, de forma diferente y que debemos respetar esas formas y aprender de ellas.

Muchas veces pensamos que los productos de apoyo son material didáctico costoso e importado, o las prótesis y elementos médicos que llegan al salón de clase a acompañar a un estudiante que tiene un diagnóstico médico y que, con eso, el maestro ya no tendrá que transformar sus prácticas pedagógicas. Hay muchos más productos fundamentales y necesarios dentro del aula.

Ahora, hay que tener cuidado. Es importante comprender que un producto de apoyo no hace la diferencia por sí solo. Si como estudiante tengo un sistema de comunicación, pero no sé cómo utilizarlo o mis amigos se adelantan a responder por mí en clase, no generaremos procesos reales de inclusión. Es por ello necesario que haya profesionales con conocimiento en el uso y entrenamiento de estos productos de apoyo. Los invitamos entonces a conocer más sobre este mundo y a comenzar a promoverlos y utilizarlos dentro de las diferentes actividades en el aula.


Sara Múnera es fisioterapeuta y tiene una maestría en Ciencias de la Rehabilitación. Realizó un entrenamiento en Japón sobre discapacidades intelectuales y del desarrollo. Es además proveedora de servicios de sillas de ruedas certificada por la Sociedad Internacional de Profesionales de Sillas de Ruedas (ISWP), entrenadora de los cursos sobre el suministro de sillas de ruedas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y profesional en ayudas técnicas certificada por la Sociedad Norteamericana de Ayudas Técnicas e Ingeniería de la Rehabilitación (RESNA).

Sara es la fundadora de Whee, una empresa social que mediante el conocimiento y los productos de apoyo cataliza la independencia de las personas con discapacidad en diferentes entornos y actividades.

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