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  • Foto del escritorCatalina Cardozo

Mi paciente solicitó a la eutanasia y no sé cómo sentirme al respecto



El trabajo en el área de la salud se enmarca en la relación entre la vida y la muerte: se busca preservar una y evitar la otra. Dependiendo de la subespecialidad, los profesionales de la salud se encuentran en mayor o menor medida de cara a la muerte. Sin embargo, el acceso a la muerte médicamente asistida plantea nuevos retos y debates, entre ellos, y tal vez de los menos abordados: el panorama emocional de los profesionales de la salud cuyos pacientes solicitan o acceden a la eutanasia.


A continuación, realizaremos un recorrido por algunos de los sentimientos que puede presentar el equipo interdisciplinario de salud (medicina, enfermería, psicología, trabajo social, terapia ocupacional, fisioterapia, entre otras) cuando alguno de sus pacientes solicita la eutanasia. Posteriormente, plantearemos tres ideas de estrategias de afrontamiento.

Alivio/alegría


Es común que los profesionales de la salud acompañen los procesos de sus pacientes durante mucho tiempo, años incluso. En ese acompañamiento se convierten en testigos del sufrimiento de las personas, de su dolor, frustraciones, temores (y de sus alegrías, claro está). A su vez, observan cómo el paciente inicia el proceso de acceso a la muerte digna, incluyendo en algunos casos el trámite y solicitud para ejercer el derecho a morir dignamente.


Así entonces, cuando finalmente llega ese momento para el paciente, el profesional de la salud también puede sentir alivio. En ocasiones el alivio se presenta acompañado de la culpa porque socialmente nos cuesta aceptar la muerte como un proceso natural, y en cambio le otorgamos una connotación negativa. Así, puede surgir un autorreproche: ¿cómo me va a dar alivio que alguien haya fallecido?


Está bien sentir alivio. Es común que este sentimiento esté asociado con la compasión al observar la terminación del sufrimiento.


Rabia/frustración


No podemos ignorar que para algunas personas la eutanasia resulta disonante con los valores propios, así que es posible sentir rabia con el paciente por haber realizado algo que nos resulta inmoral o porque creemos que debe esperar. Estos sentimientos también pueden ir dirigidos hacia el paciente, quien tal vez no quiso intentar un tratamiento experimental. Y a veces el malgenio es acompañado de autorecriminación porque ¿cómo puedo estar enojada con una persona muerta?


Igualmente, la rabia se puede manifestar en relación a las injusticias de la vida, del universo, del país, del mismo Dios; por permitir o no poder hacer más frente al sufrimiento y el dolor. Rabia hacia la medicina y la ciencia, por no avanzar lo suficientemente rápido para aliviar el malestar y proveer curas. Y en esta misma línea, la rabia puede encontrarse acompañada de impotencia, por no contar con los recursos o conocimientos para proveer un tratamiento eficaz.


Tristeza


Los profesionales de la salud desarrollan vínculos emocionales cercanos con sus pacientes, por lo que también tienen derecho a tener un duelo por su pérdida y está bien. Las dinámicas de la vida personal y del entorno laboral conllevan a que estos duelos sean elaborados en soledad y con una cierta sensación de temor o incluso vergüenza por expresar “emociones negativas” ante los pares.


“Nada” /” vacío”


A veces nos puede costar entender y definir cómo nos sentimos. La muerte médicamente asistida en particular, y todo lo que su trámite conlleva, es un proceso desconocido para muchos y enfrentarse a ella puede resultar confuso y agobiante.


Miedo


Enfrentarse a la eutanasia para muchos puede representar la aparición del fantasma que tanto se evita: la muerte, el sufrimiento, el dolor, la llegada de la vejez y la incertidumbre de desarrollar alguna enfermedad degenerativa. La muerte médicamente asistida nos trae a la luz duelos anteriores no resueltos, los achaques de salud de nuestros familiares y, en últimas, nos recuerda nuestra finitud y la de nuestros seres queridos.


Y entonces, ¿qué podemos hacer?


Es importante tener presente que estas no son las únicas emociones que se pueden presentar, ni los únicos pensamientos asociados a estos sentimientos. Se pueden manifestar en solitario, o aparecer al mismo tiempo. Entendemos además que, en el campo de la salud, no se suele priorizar la salud mental y emocional de sus trabajadores e incluso puede ser un entorno hostil ante la expresión emocional. A eso se le suma la necesidad de cuidar la confidencialidad de los pacientes.


Acá presentamos tres ideas de estrategias de afrontamiento emocional. Utiliza la que te sea útil y adáptala según tus preferencias y necesidades.

  1. Journaling: la escritura es una herramienta que facilita un espacio seguro y confidencial de expresión emocional.

  2. Despedirse del paciente: es posible elaborar un espacio simbólico de despedida de su paciente: asistir al funeral, asistir al lugar donde descansan sus restos, redactarle una carta sencilla, prender una vela, dedicarle una oración. Tener la posibilidad de decir adiós puede contribuir a aliviar el malestar emocional.

  3. Busca apoyo: puede ser con la familia, amigos cercanos, con la pareja y/o con un profesional en salud mental. Es recomendable que, considerando además el contexto y el desgaste innato al trabajo en el área de salud, los profesionales reciban un acompañamiento psicoterapéutico. Puede acudir a un servicio privado o preguntar por los recursos ofertados en su centro de trabajo o aseguradora de salud.


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