• Lucas Correa

Otro lugar para morir: quiénes pueden negarse a practicar la eutanasia



Una de las barreras que encuentran las personas al momento de solicitar que su derecho a la muerte digna sea garantizado, a través de la eutanasia pasiva (adecuar las medidas terapéuticas o prescindir de tratamientos) o de la eutanasia activa (acceder a la ayuda médica efectiva para poner fin a la vida), es que los médicos que les atienden o las clínicas que les prestan servicios se niegan a hacer los procedimientos porque van en contra de sus creencias, de su ética profesional o del juramento que prestaron como médicos. Buscan ejercer así objeción de conciencia. En esta nota les compartimos cinco ideas para tener claridad y no creer mentiras.


Idea 1. La Libertad de conciencia protege a los médicos quienes no están obligados a practicar la eutanasia.


La libertad de conciencia es un derecho que tenemos todas las personas en Colombia y que nos proteje no ser obligados a actuar en contra de nuestras creencias, principios o de nuestra conciencia (art. 18 de la Constitución Política de 1991). La libertad de conciencia también protege a los médicos, como individuos y personas, de no ser obligados a actuar en contra de lo creen, de lo que consideran alineado con sus principios morales y éticos, y de lo que juraron proteger a través del ejercicio de su profesión.


Los médicos, como individuos y personas, pueden negarse a llevar a cabo cualquier procedimiento que consideren contrario a su conciencia, como por ejemplo la eutanasia activa o pasiva. Al negarse hacen uso de la objeción de conciencia. Sin embargo, esto no significa que las personas que necesitan y quieren este procedimiento, o prescindir de algunos otros, no tengan otras opciones.


Idea 2. Que la eutanasia vaya en contra de los principios de un médico no lo autoriza para no dar información completa u ocultarle al paciente sus derechos en el fin de la vida.


Ahora, que un médico piense que la eutanasia va en contra de lo que cree y valora, no lo autoriza para ocultar información o dar información parcializada sobre los derechos que tienen las personas en el fin de la vida. En la atención de los pacientes, los médicos deben informarles que tienen derecho a acceder a cuidados paliativos; que pueden solicitar la adecuación de las medidas terapéuticas, prescindir de tratamientos, inclusive acceder a la sedación terminal; y, que en caso de cumplir con los requisitos legales, pueden acceder a la ayuda de un médico para poner fin a sus vidas en un momento específico.


Negarse a hacerlo, ocultar la información o desinformar deliberadamente diciendo que la eutanasia no es legal, que no está regulada o que no es un derecho es una falta a la ética, pero también una vulneración de derechos constitucionales.


En esta nota de blog de DescLAB les contamos en detalle cuáles son las opciones que brinda el derecho a morir dignamente en Colombia.

Idea 3. Cuando un médico usa la objeción de conciencia debe justificarlo por escrito.


Ahora, hacer uso de la objeción de conciencia para negar la práctica de la eutanasia no implica solo decir que no en la consulta o en el pasillo del hospital y dejar al paciente y a su familia abandonados a su suerte. Cuando un profesional de la medicina se niega a llevar a cabo la eutanasia debe hacer siempre una motivación por escrito, en ella debe explicar las razones que lo llevan a esa decisión y las opciones que le dio a su paciente. Así lo ordena la Sentencia T-423 de 2017 de la Corte Constitucional colombiana. Así que si su médico se niega a llevar a cabo los procedimientos solicitados exija que le ponga las razones por escrito, que las haga constar en la historia clínica y que lo remita a un médico que no sea objetor de conciencia.


Idea 4. Ni la clínica ni el hospital pueden negarse a practicar la eutanasia: no existe la objeción de conciencia institucional.


Con frecuencia las personas escuchan que la eutanasia no puede llevarse a cabo en una clínica o en un hospital específico porque allí profesan una religión específica, porque los propietarios creen en una u otra cosa, o porque en la junta directiva hay miembros de una u otra orden religiosa. Dicen que pueden negarse a llevar a cabo la eutanasia: esto es falso e ilegal.


La libertad de conciencia es un derecho constitucional que solo aplica a personas físicas, a personas naturales a individuos; no aplica a personas jurídicas, tampoco a empresas, ni a entidades sin ánimo de lucro. Mucho menos a personas jurídicas que prestan un servicio público como la salud.


No existe la objeción de conciencia institucional, de hecho, la Sentencia T-970 de 2014 y la Resolución 1216 de 2015 prohíben expresamente que IPS (hospitales o clínicas) o EPS (empresas aseguradoras) ejerzan la objeción de conciencia institucional. Si esto le pasa a usted o a su familia, grabe, exija la respuesta por escrito y tome las acciones legales a las que haya lugar.


Idea 5. Las clínicas deben tener médicos que no sean objetores de conciencia para llevar a cabo la eutanasia.


Para evitar que las personas enfrenten barreras y trabas para ejercer sus derechos en el fin de la vida, la Sentencia T-970 de 2014 y al Resolución 1216 de 2015, obligaron a clínicas y hospitales a disponer, con antelación, de médicos que no sean objetores de conciencia y que estén dispuestos a llevar a cabo los procedimientos. De esta manera se debe asegurar que la objeción de conciencia no tome por sorpresa a nadie. Finalmente, si se ejerciera la objeción de conciencia por parte del médico, las clínicas y hospitales tienen la obligación de encontrar un médico no objetor en 24 horas.


Nadie tiene porque ser obligado a actuar en contra de sus creencias, pero los titulares del derecho a morir dignamente tienen derecho a no enfrentar barreras ni trabas, a que el procedimiento sea transparente, oportuno y expedito. Las clínicas y hospitales no pueden excusarse en sus supuestos principios y creencias para entorpecer el servicio público de la salud o vulnerar derechos constitucionales.



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