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  • Lucas Correa

Transformar un colegio en clave de educación inclusiva. 7 ideas para crear un plan estratégico.



La educación inclusiva, además de un derecho humano, es un proceso inacabado de transformación de las escuelas y de los sistemas educativos de toda América Latina. Con frecuencia, no sabemos cómo debe suceder esa transformación, no sabemos cuál es su norte, ni los responsables, ni cuáles son los pasos a seguir.


Creemos que la transformación debe ser liderada por el Estado, que son las autoridades educativas quienes nos deben decir qué hacer y cómo hacerlo. Sí es responsabilidad del Estado, pero los rectores, las directivas y los maestros no pueden quedarse esperando. Por el contrario, deben ser líderes de esa transformación dentro de su colegio y dentro de su salón de clase.


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Idea 1. La educación inclusiva no es igual a discapacidad ni a dificultades en el aprendizaje.


La educación inclusiva no es un asunto de discapacidad ni de dificultades en el aprendizaje. A veces pensamos que el reto se limita a abrir las puertas a estos estudiantes, también creemos que ello va a desnaturalizar nuestra escuela, que va a cambiar la propuesta educativa, la historia, la trayectoria del colegio al que pertenecemos.


Los estudiantes con discapacidad, y aquellos con dificultades en el aprendizaje, fueron quienes desde los años 70 comenzaron a presionar a las escuelas regulares para que les abrieran las puertas, pero cerca de 40 años después la reflexión sobre la educación inclusiva y la transformación de las escuelas va mucho más allá.


Idea 2. La educación inclusiva se refiere a la diversidad en la escuela, a cómo identificamos y damos respuesta a los retos que de ella derivan.


La educación inclusiva se refiere a la diversidad presente en la escuela, en los estudiantes, en sus familias, pero también en los demás miembros de la comunidad educativa. Como un proceso de transformación, la educación inclusiva nos lleva a preguntas variadas: cómo son nuestros estudiantes; qué los diferencia a unos de los otros; quiénes no están presentes; quiénes no se benefician en igualdad de condiciones de lo que se ofrece en la escuela; quiénes sienten que no pertenecen, que no son escuchados, que no son visibles, ni valorados; quiénes no logran aprendizajes pertinentes ni significativos para sus vidas.


Se trata de darnos cuenta que las escuelas que dirigimos y en las que trabajamos no están diseñadas pensando en todos, que generamos barreras que ponen en riesgo a los estudiantes. Nuestra responsabilidad al transformar la escuela en un lugar inclusivo es poder identificar esas barreras, removerlas y evitar que vuelvan a surgir. Esto es siempre un proceso inacabado, nunca es un punto de llegada.


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Idea 3. Debemos construir un plan que nos guíe hacia dónde ir en esa transformación.


La mejor estrategia que deben seguir rectores, directivas y maestros en América Latina es construir un plan para su propio colegio en donde se fije su propio norte, en donde se le dé significado a la educación inclusiva para su propio contexto.


A veces pensamos que la educación inclusiva es una moda, una tendencia que, como tantas cosas en educación, va a pasar. Pero estamos equivocados. La educación inclusiva es un derecho humano y una apuesta global que no va a desaparecer. Por eso tener un plan estratégico nos permitirá ir un paso adelante, dejar de ser reactivos y en su lugar ser propositivos. Dejar de responder a urgencias y comenzar a catalizar una transformación con un plan.


La escuela nunca es perfecta y su transformación necesita un plan coherente y contextualizado, construido por quienes están en la escuela y la dirigen, no un plan copiado y pegado que no responde a las necesidades y que no se vuelve una realidad.


Idea 4. El plan nos debe llevar a transformar las culturas.


Las culturas son aquellos principios, creencias, deseos y prioridades que guían lo que a escuela es y hace. Corresponde a lo que valoramos como deseable y positivo. Muchas veces las barreras que enfrentan los estudiantes y que los ponen en riesgo derivan de las culturas, por eso identificarlas, reflexionar sobre ellas y planear las transformaciones en ese nivel es clave para que el cambio sea duradero y significativo. La educación inclusiva no es un proceso cosmético o de transformación superficial.


Idea 5. El plan nos debe llevar a transformar las políticas.


Las políticas corresponden a los documentos y a las decisiones estratégicas que fijan lo que la escuela es, lo que se propone y lo que hace. Los colegios tienen diferentes tipos de políticas que las definen, algunas de ellas están escritas, otras son verbales y construidas por cada una de las decisiones que se toman.


El plan estratégico que debe construirse debe referirse a las políticas, identificar cómo y cuáles de esas decisiones estratégicas son compatibles o incompatibles con la idea y el norte de cambio que es la educación inclusiva. Pero, además de esa identificación, debemos dar un paso hacia la transformación de esas mismas políticas que restringen o dificultan lo que queremos y debemos lograr, transformar aquello que nos guía, las decisiones que tomamos en relación con la inclusión y la diversidad.


Idea 6. El plan nos debe llevar a transformar las prácticas.


Las prácticas pedagógicas, eso que sucede en los colegios, en los salones de clase, en la planeación y en el desarrollo del servicio educativo es vital para la educación inclusiva. Muchas veces las barreras que ponen en riesgo a los estudiantes derivan de ese quehacer de directivas, maestros y estudiantes. Por ello, identificarlas e imaginar cómo transformarlas debe ser una prioridad del plan estratégico.


En el curso: "Crear un plan para un colegio inclusivo", LAB Academy, comparte una ruta útil para transformar su colegio en un lugar responde a los retos de la educación inclusiva. En este espacio los estudiantes construirán un plan estratégico para transformar las culturas, las políticas y las prácticas. Revise los detalles del curso y matricúlese.


Idea 7. Debemos diseñar y anclar un sistema institucional de apoyos y ajustes razonables dentro del colegio.


Finalmente, el reto de construir un plan nos lleva a preguntarnos por la estrategia institucional para dar respuesta, desde la cotidianidad, a las necesidades de los estudiantes y de los maestros. Una parte importante de la transformación hacia la educación inclusiva está en planear para todos y evitar que las barreras surjan.


Pero la escuela es una institución compleja y es imposible preveerlo todo o tener una respuesta prediseñada para todos los retos que de la diversidad pueden derivar. Por ello, contar, con un sistema institucional conformado por maestros, recursos y herramientas dentro del colegio es vital para identificar necesidades y proveer apoyos y ajustes razonables.


En el curso: "Crear un plan para un colegio inclusivo", LAB Academy, comparte una ruta útil para transformar su colegio en un lugar responde a los retos de la educación inclusiva. A lo largo de 9 semanas, a su propio ritmo, en sus propios tiempos, y por medio de 5 workshops y 11 lecciones, rectores, directivas y maestros de toda América Latina construirán su propio plan y podrán compartirlo con otras personas que enfrentan retos parecidos. Revise los detalles del curso y matricúlese.


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