• Lucas Correa

¿Educación inclusiva? 8 claves para saber a qué tenemos derecho

Actualizado: 19 de jul de 2019


La educación inclusiva es un derecho humano, no un favor, ni un experimento, no es una moda, ni una tendencia. La segregación en instituciones especiales es una violación del derecho a la educación y una discriminación, no importa que así haya sido durante los últimos 30 años.


Hoy, los niños y niñas con discapacidad pertenecen a la escuela regular, a esa donde van los demás niños y niñas. Acá les contamos 8 claves sobre lo que significa tener derecho a la educación inclusiva.


Clave 1. Los niños y niñas con discapacidad deben estudiar en colegios regulares, no en instituciones especiales. Todas las personas con discapacidad tienen derecho a estudiar en los mismos colegios en los que estudian las personas sin discapacidad, la escuela regular es la escuela del barrio, donde estudian los hermanos, o el colegio privado que las familias prefieran y puedan pagar.


Cuando decimos "todos" nos referimos realmente a todos los niños y niñas con discapacidad, no solo a algunos, no a los más funcionales, no a los más juiciosos, no a los que sí pueden. Todos significa todos (Hay que aclarar, porque a veces todos significa algunos).


Hacer distinciones por tipo de discapacidad o por nivel de funcionalidad para decidir si un niño pertenece o no a la escuela regular es una forma de discriminación, la respuesta típica: acá si recibimos niños con discapacidad, pero no de la discapacidad que tiene su hijo. Negar el cupo, negarse a matricularlo o sugerirle a los padres que lleven a sus hijos a otro lugar es una violación de derecho humanos.


Clave 2. La educación inclusiva debe suceder en el colegio oficial más cercano a donde viven los niños y niñas con discapacidad o, en el colegio privado que prefieran y pueda pagar la familia. No es cierto que solo algunos colegios públicos reciban niños con discapacidad. Es falso que los mejores colegios públicos (esos que puntúan muy alto en las Pruebas Saber) no están obligados a recibir niños y niñas con discapacidad. La educación inclusiva deben suceder en todos los colegios, en todos los grados, con todos los docentes. Así que no se deje meter los dedos a la boca.


Los colegios privados también están obligados a ser inclusivos, no pueden discriminar en el proceso de admisión o negar los apoyos si es que la discapacidad se descubre cuando el niño ya está incluido (como sucede con frecuencia).


Clave 3. Es la escuela la que se ajusta, se flexibiliza, brinda apoyos. No son los niños los que de adaptan a lo que se ofrece para todos. No son los niños y niñas con discapacidad los que deben adaptarse a lo que la escuela regular tiene para ofrecerle o cumplir con los mismos requisitos que se le exigen a las demás niñas. La educación inclusiva se trata de diseñar un servicio en donde todos puedan aprender, en donde se hagan ajustes razonables y se brinden apoyos, ahí está la clave.


Es fundamental conocer a los niños, conocer las barreras y dificultades que enfrentan para poder dar respuestas a lo que necesitan, para saber qué hay que cambiar, qué hay que ajustar en términos educativos.


Si un niño o niña con discapacidad asiste a la escuela regular, pero allí no le brindan los ajustes razonables o los apoyos que requiere, si se lo "saca de clase" y se le lleva a lugares separaros, aulas especiales, Learning Center, etc., no se le está garantizando el derecho a la educación inclusiva, realmente solo está integrado, es como un espejismo de inclusión, un saludo a la bandera.


Clave 4. La educación inclusiva aplica a todos los grados escolares, no solo a la primaria. No es cierto que solo la primaria deba ser inclusiva y que el bachillerato no. Por supuesto que la inclusión es más compleja en los grados más avanzados, pero eso no hace que el derecho a la educación inclusiva desaparezca, sino que la transforma en un reto mayor. No crea cuando le digan que en el grado noveno el colegio ya hizo todo lo que podía, el derecho va hasta el último grado escolar e inclusive hasta la universidad.


Tampoco es cierto que la educación inicial o la educación superior no deban que ser inclusivas. Es falso que las universidades sean autónomas y por eso no estén obligadas a incluir estudiantes con discapacidad. Es cierto que la Constitución protege a las universidades de la injerencia del Estado por medio de la "autonomía universitaria", pero esa protección no es un aval para vulnerar derechos y discriminar. No crea en sofismas de distracción, allí también deben hacerse ajustes razonables y brindarse apoyos.


Clave 5. La educación inclusiva incluye la flexibilización curricular: se puede aprender distintas cosas, a diferentes tiempos, inclusive no aprender algunas. El objetivo de la educación no es únicamente aprender contenidos académicos, de hecho, a la mayoría de personas se les olvidan los contenidos a lo largo de la vida. Si pensamos que para que un niño con discapacidad pueda estar en el grado noveno debe saber y hacer los mismo que los otros, no estamos hablando de educación inclusiva, sino de una lista de mercado de conocimientos que los niños tienen o no, con la que se decide quien está y quien queda por fuera.


La educación se trata de desarrollar el potencial de cada estudiante, lograr competencias y habilidades, ser reconocido, poder aportar, entre otras cosas que van más allá de balancear ecuaciones químicas o escribir un perfecto ensayo argumentativo. Por eso, no poder aprender algo, olvidarlo rápidamente o hacerlo más lento no justifica, en ningún caso, que un niño o una niña con discapacidad sea excluida de la escuela regular.


No es cierto que los apoyos y ajustes razonables no se apliquen a los contenidos o al currículo. Es más, la flexibilización curricular es uno de los ajustes más importantes y cruciales para los niños y las niñas con discapacidad, porque les permite no caer en la trampa en la que creemos que todos deben saber y hacer lo mismo en cada grado escolar.


Clave 6. La educación inclusiva incluye la flexibilización en las evaluaciones: se puede evaluar de diferentes maneras, no se trata de una carrera contrarreloj. No todas las niñas tienen que ser evaluadas de la misma manera, tampoco los niños. Es parte del derecho a la educación inclusiva que se den ajustes razonables y apoyos pedagógicos al momento de las evaluaciones, se vale cambiar el formato, algunas preguntas, inclusive todas las preguntas. La evaluación busca dar cuenta de los avances, no ser la meta inalcanzable de una carrera contra el tiempo.


También aplica a las pruebas estandarizadas, como las Pruebas Saber, que toman los estudiantes en distintos grados escolares, en esos casos, los colegios deben reportar al ICFES a los estudiantes con discapacidad y solicitar los apoyos y ajustes que se requieran.


Clave 7. La educación inclusiva exige que los maestros tengan oportunidades de formarse en inclusión. Es parte del derecho a la educación inclusiva que los maestros que enseñan a los niños con discapacidad estén debidamente formados. Esto ayuda a desvirtuar la tradición en la que los niños y niñas con discapacidad no eran responsabilidad del maestro de aula, sino del educador especial o de los terapeutas.


Ahora, esto no quiere decir que un maestro, por no estar formado, pueda negarse a enseñarle a un niño con discapacidad. La educación inclusiva pasa "nadando y empujando la maleta", se aprende a incluir incluyendo, experimentando. Al final los maestros tiene conocimientos en pedagogía, por eso son maestros, con ese conocimiento, buenas intenciones y altas expectativas es suficiente.


El reto de la educación inclusiva no se resuelve con conocimiento médico sobre enfermedades y diagnósticos, sino con conocimiento y espacios para la innovación y la creatividad en las prácticas pedagógicas en todos los maestros que intervienen en el proceso educativo. En esto hay que cambiar la lista de prioridades, o el "chip" como dicen algunos, la clave es preguntase menos qué tiene el niño y, en su lugar, preguntarse más qué podemos hacer para aprenda más y de mejor manera.


Clave 8. Los padres no tienen derecho a desescolarizar a sus hijos en ofertas especiales que no son educación. Si bien los padres y madres tienen derecho a elegir el tipo de educación para sus hijos, esto no significa que puedan excluirlos de la educación o segregarlos en instituciones especiales que no prestan el servicio público de la educación.


Las familias tienen derecho a escoger el tipo de escuela, por ejemplo, si es pública, privada, religiosa o no, pero siempre en el marco del sistema educativo y en las escuelas regulares. Son los niños y niñas con discapacidad los titulares del derecho a la educación inclusiva, la familia cumple un rol de apoyo y facilitador.


Si una persona con discapacidad en edad escolar no asiste a una escuela regular, no está rodeada de otras personas sin discapacidad, si no se le brindan ajustes razonables o apoyos pedagógicos, si no recibe flexibilizaciones en el currículo ni en las evaluaciones, no está realmente incluida. En #EscuelaParaTodos te ayudamos a saber a qué tienes derecho y a cómo exigirlo.

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